El alemán de extrema derecha del atentado de Halle atacó al grito de «judíos», «cucarachas» y «extranjeros de mierda»

Un hombre vestido con ropa militar, casco y armado con un rifle baja de un coche y, sin prisas, dispara indiscriminadamente en dirección a una sinagoga, en plena celebración del Yom Kippur. Recarga varias veces y a continuación guarda el arma en el maletero del automóvil y sube a él. Las imágenes, grabadas por un vecino, son algo granulosas, pero demuestran con nitidez la nueva dimensión que ha tomado la violencia en Alemania. En este tiroteo, al que siguió otro en un establecimiento turco de comida para llevar, han muerto dos personas. Hubo al menos dos heridos de gravedad, que fueron operadas de urgencia por heridas de bala. El ministro del Interior, Horst Seehofer, informó que fue un ataque «antisemita» posiblemente de «extrema derecha».

La embajada de Israel en Berlín habla de un «brutal ataque terrorista» durante el rezo en el día más santo del judaísmo. Ninguna de las víctimas pertenece a la comunidad judía.

Con la ciudad de Halle en estado de alerta, los vecinos en sus casas por recomendación de la policía y el autor o autores de los tiroteos a la fuga, la Fiscalía General tomó las riendas de la investigación al entender que los hechos eran de especial relevancia para la seguridad nacional. Se establecieron así líneas de investigación que sólo esa entidad compete abrir, entre ellas terrorismo y delitos violentos con trasfondo extremista.

Tras una jornada repleta de informaciones que apuntaban en todas las direcciones, incluido conexiones internacionales, al final del día sólo quedó la certeza de que la motivación de estos hechos fue sido el odio, el racismo y la xenofobia. Los tres atacantes que se barajaron en un principio dado el poco tiempo transcurrido entre el ataque a la sinagoga, una explosión en el cementerio adyacente y el establecimiento turco, han quedado reducido a uno. Fue detenido como sospecho poco después de los tiroteos.

Captura del vídeo difundido en la plataforma Twitch.MARIE-LAURE MESSANA

Se trata de Stephan B., un alemán de 27 años nacido en el estado federado de Sajonia-Anhalt, al que pertenece Halle. El fue el autor de los disparos. Actuó solo y prueba de ello es el viseo que este mismo grabó, previsiblemente con una cámara integrada en el caso, mientras dispara a la sinagoga y el establecimiento turco. Y mientras lo hace, se le escuchan insultos antisemitas y de extrema derecha. En numerosas ocasiones dice «judíos», «cucarachas» y «extranjeros de mierda».

La alarma se desató hacia el mediodía, tras unos primeros disparos a la sinagoga de Halle, una ciudad de 233.000 habitantes y entre ellos una pequeña comunidad judía en plena celebración del Yom Kippur (Día del Perdón), una de las fiestas judía más importantes. Una mujer que pasaba a treinta metros de la entrada al templo fue abatida. Su cuerpo permaneció cubierto por una manta de color azul en la calle durante horas, hasta que la policía recabó las pruebas necesarias y el juez dio luz verde al levantamiento del cadáver.

Casi simultáneamente, un individuo con las mismas características del que disparó en los alrededores de la sinagoga se apostó frente una cafetería turca. Según el relato de una de las personas que se encontraban en ese momento almorzando y pudieron ver al individuo a través de la vitrina, éste lanzó la granada contra la puerta, pero rebotó, por lo que empezó a disparar a los cristales. Un pintor que trabajaba en una obra cercana y había acudido al local para comer algo, fue alcanzado por los disparos. Los clientes del local, unas cinco o seis personas, en ese momento, intentaron ponerse a salvo bajo la mesas y en los aseos. «Encerrado y pensando que no viviría, escribí un mensaje a mi familia diciendo lo mucho que la quería», relató uno de los testigos. Poco después escucho a la policía y salió.

Escenas igualmente dramáticas debieron vivirse en la sinagoga, donde pudo haberse producido un baño de sangre difícil de asumir por la sociedad alemana. Más de un centenar de personas llenaban el templo. Para el presidente de la comunidad judía, Max Privorozki, no cabe duda de que la comunidad, precisamente en la celebración del Yom Kippur, era el objetivo del ataque. «Hemos visionado las cámaras de vigilancia de la sinagoga y en ellas se ve con claridad como un hombre fuertemente armado intentó derribar la puerta. El individuo parecía pertenecer a fuerzas de élite, pero nuestra puerta aguantó», afirma. Ninguna de las dos personas muertas pertenecían a la comunidad judía.

Lo ocurrido en Halle trae malos recuerdos en Alemania por su paralelismo con los asesinatos cometidos por la célula terrorista NSU, grupo de extrema derecha que asesinó desde la clandestinidad a nueve migrantes, en su mayoría turcos, y a una oficial de policía, entre 2000 y 2006. Este mismo año, el alcalde del distrito de Kassel Walter Lübcke, presuntamente asesinado por extremistas de derechas.

Previo a la festividad judía y con carácter preventivo, la policía realizó registros en cuatro estados federados. La atención se centro en siete extremistas de Baviera, Turingia, Sajonia-Anhalt que presuntamente habían amenazado a políticos y mezquitas. No se ha encontrado ninguna conexión con el ataque en Halle, un acto que ha sido condenado por todas las fuerzas políticas. Para el Gobierno ha calificado los hechos de «atentado» y su portavoz, Steffen Seibert, ha informado en Twitter que la canciller Angela Merkel ha sido informada de lo sucedido y expresado su solidaridad a toda la comunidad judía.

En la sinagoga de Halle se recuperó la normalidad. Los fieles retomaron la celebración del Yom Kippur y con ellos las iglesias cristianas de Halle, que anoche ofrecieron misa por las víctimas de los tiroteos, expresar sus condolencias a los familiares.

La investigación de la Fiscalía General, sin embargo, continúa. Tras los tiroteos en Halle se produjeron otros Lansberg, ciudad situada a unos 15 kilómetros al Este. Al cierre de esta edición, fuerzas de seguridad armadas seguían patrullando las calles y llevando a cabo registros, edificio por edificio, en el barrio de Wiedersdorf. La Fiscalía no ha ofrecido detalles de esta operación.

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