Voz en el desierto
19-Dec-2008, 22:04
http://i44.servimg.com/u/f44/12/14/18/23/images12.jpg (http://www.servimg.com/image_preview.php?i=129&u=12141823)Ayer Dios me hizo un milagro, y como Le dije que lo contaría para darle honra, pues acá estoy:
Antenoche estuvimos trabajando en mi estudio de grabación. . Grabo en una máquina que tiene su propio hardware, independiente del ordenador o PC y tiene su propio disco duro y su propio sistema de formateo. Resulta que cambié el disco duro en busca de espacio libre y algo inesperado pasó:
El disco no quiso arrancar. Me pedía formatearlo. Nunca me había ocurrido esto. Intenté un montón de veces toda la noche y nada. Cambié el disco por otro y terminé el trabajo que estaba haciendo; pero me preocupaba mucho ese disco dañado pues ahí está toda una producción musical casi terminada que ya me han pagado y además el dueño ha pagado a los músicos que ejecutan los instrumentos musicales. Tendría yo que devolverle estos pagos y devolver todo el dinero por días de grabación. ¡Es lo peor que puede ocurrir en un estudio!. Pensé en Dios y me dije. Mañana es otro día. Dormiré en paz. Sin embargo me fui a la cama con algo de preocupación al tiempo que decía: Una vez más: ayúdame Señor.
Llegó la mañana y me vine al estudio. De nuevo coloqué el disco duro y probé…Nada y una y otra vez…Nada. Busqué en Internet casas recuperadoras de datos; pero mi hijo David que es músico, me dice que no haría nada con los datos recuperados pues esto no es como documentos escritos sino música articulada, es algo mucho más complejo por los miles de trozos regados…
Me arrodillé. Puse el rostro en tierra y oré al Todopoderoso, hecho carne en el Señor Jesucristo, Hijo del Eterno, cuya Plenitud se expande en omnipresencia y poder en Su Espíritu Santo.
Padre Santo- dije después de exaltar Su Nombre y alabar Su grandeza- Sabes que poco te pido por cosas como éstas que nada tienen que ver con el Reino, el cuerpo, el alma y el espíritu. Sé que esto es algo sin importancia delante de los problemas del mundo; pero sé también que te complaces en la sencillez de las almas que se gozan en Tus misterios y procuran entenderlos. Sé que como un padre con su hijo, que aparte de las cosas grandes que atiende en su trabajo, atiende con amor la sencillez de sus hijos: sus juguetes, su intranquilidad…hoy te pido una vez más me hagas un milagro: ¡permíteme recuperar la data de este disco!
En seguida me dejé llevar por Su voz interior: “Sal afuera con el disco; allí donde has visto de Mi mano otras maravillas (allí me mostró visiones para mi pastor, ya cumplidas; allí me mostró que levantaba de la cama a mi suegro, de 93 años agonizante, con su cuerpo paralizado por un infarto cerebral, esquelético y al que ya habíamos comprado el servicio fúnebre el día anterior, por seguimiento médico); allí donde te hice desaparecer una pieza atascada en un equipo…”
Salí y me ubiqué en el lugar y sentí Su voz: Ponte debajo de los rayos del sol con el disco expuesto. Así lo hice y me devolví al lugar y lo pisé como sellando todo. Volví al estudio, a escasos metros del jardín, e instalé el disco. Encendí la máquina.
¡¡¡Funcionó!!!
Rápidamente procedí a transferir por fibra óptica la data ordenada, al computador.
Y ¿saben? Después de eso y que apagué la máquina…el disco no volvió a arrancar pero salvé la data que fue mi petición a Dios.
Gracias Señor. Sé que agrada que demos estos testimonios de Tus respuestas.
¡Bendito Eres Señor, Grandes Tus maravillas!
¡Contad de los milagros que de Él recibes!
(Esto fue el Sábado 1º de Agosto.. el disco nunca mas se recuperó)
Antenoche estuvimos trabajando en mi estudio de grabación. . Grabo en una máquina que tiene su propio hardware, independiente del ordenador o PC y tiene su propio disco duro y su propio sistema de formateo. Resulta que cambié el disco duro en busca de espacio libre y algo inesperado pasó:
El disco no quiso arrancar. Me pedía formatearlo. Nunca me había ocurrido esto. Intenté un montón de veces toda la noche y nada. Cambié el disco por otro y terminé el trabajo que estaba haciendo; pero me preocupaba mucho ese disco dañado pues ahí está toda una producción musical casi terminada que ya me han pagado y además el dueño ha pagado a los músicos que ejecutan los instrumentos musicales. Tendría yo que devolverle estos pagos y devolver todo el dinero por días de grabación. ¡Es lo peor que puede ocurrir en un estudio!. Pensé en Dios y me dije. Mañana es otro día. Dormiré en paz. Sin embargo me fui a la cama con algo de preocupación al tiempo que decía: Una vez más: ayúdame Señor.
Llegó la mañana y me vine al estudio. De nuevo coloqué el disco duro y probé…Nada y una y otra vez…Nada. Busqué en Internet casas recuperadoras de datos; pero mi hijo David que es músico, me dice que no haría nada con los datos recuperados pues esto no es como documentos escritos sino música articulada, es algo mucho más complejo por los miles de trozos regados…
Me arrodillé. Puse el rostro en tierra y oré al Todopoderoso, hecho carne en el Señor Jesucristo, Hijo del Eterno, cuya Plenitud se expande en omnipresencia y poder en Su Espíritu Santo.
Padre Santo- dije después de exaltar Su Nombre y alabar Su grandeza- Sabes que poco te pido por cosas como éstas que nada tienen que ver con el Reino, el cuerpo, el alma y el espíritu. Sé que esto es algo sin importancia delante de los problemas del mundo; pero sé también que te complaces en la sencillez de las almas que se gozan en Tus misterios y procuran entenderlos. Sé que como un padre con su hijo, que aparte de las cosas grandes que atiende en su trabajo, atiende con amor la sencillez de sus hijos: sus juguetes, su intranquilidad…hoy te pido una vez más me hagas un milagro: ¡permíteme recuperar la data de este disco!
En seguida me dejé llevar por Su voz interior: “Sal afuera con el disco; allí donde has visto de Mi mano otras maravillas (allí me mostró visiones para mi pastor, ya cumplidas; allí me mostró que levantaba de la cama a mi suegro, de 93 años agonizante, con su cuerpo paralizado por un infarto cerebral, esquelético y al que ya habíamos comprado el servicio fúnebre el día anterior, por seguimiento médico); allí donde te hice desaparecer una pieza atascada en un equipo…”
Salí y me ubiqué en el lugar y sentí Su voz: Ponte debajo de los rayos del sol con el disco expuesto. Así lo hice y me devolví al lugar y lo pisé como sellando todo. Volví al estudio, a escasos metros del jardín, e instalé el disco. Encendí la máquina.
¡¡¡Funcionó!!!
Rápidamente procedí a transferir por fibra óptica la data ordenada, al computador.
Y ¿saben? Después de eso y que apagué la máquina…el disco no volvió a arrancar pero salvé la data que fue mi petición a Dios.
Gracias Señor. Sé que agrada que demos estos testimonios de Tus respuestas.
¡Bendito Eres Señor, Grandes Tus maravillas!
¡Contad de los milagros que de Él recibes!
(Esto fue el Sábado 1º de Agosto.. el disco nunca mas se recuperó)