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07-Nov-2009, 20:59
Todo lo que apaga nuestra vida espiritual<?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p></o:p>
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1 Juan 2:17 Y el mundo pasa, y su concupiscencia; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.<o:p></o:p>
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Jacobo 4:4 ...¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que decide ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.<o:p></o:p>
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Es difícil describir en detalle lo que es el mundo; pero hay un principio básico: todo aquello que apague la vida espiritual es del mundo. El mundo elimina nuestro celo por la oración, nos roba el interés de leer la Palabra de Dios y nos impide testificar y proclamar nuestra fe delante de los hombres. Todo lo que nos impide acercarnos al Señor y confesar que creemos en Él es parte del mundo. El mundo es el ambiente que ahoga y seca a una persona; es cualquier cosa que disuade al hombre de amar y de anhelar al Señor con todo el corazón. Aquí vemos un principio muy importante: el mundo reprime nuestra inclinación espiritual. Debemos rechazar todo lo que apague nuestra vida espiritual.<o:p></o:p>
Algunas personas dicen: "Esto no es pecaminoso. ¿Por qué dice que es mundano?" Muchas cosas parecen buenas, pero después de tocarlas una o dos veces, reprimen el fuego que tenemos por dentro, debilitan nuestra conciencia y secan paulatinamente el deseo de leer la Biblia. Aunque tengamos tiempo, no deseamos leer. Después de participar en tales cosas nos sentimos vacíos y no somos un testimonio ante los hombres. Quizás esos asuntos no sean pecado, pero apagan nuestra vida espiritual. Todo aquello que apague nuestra vida espiritual es del mundo, y debemos rechazarlo completamente. Neguemos la vida del alma (mente, emoción y voluntad) y sigamos al Señor, como discípulos.<o:p></o:p>
W. Nee<o:p></o:p>
Jesús es el Señor!<o:p></o:p>
La iglesia en Armenia<o:p></o:p>
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1 Juan 2:17 Y el mundo pasa, y su concupiscencia; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.<o:p></o:p>
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Jacobo 4:4 ...¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que decide ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.<o:p></o:p>
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Es difícil describir en detalle lo que es el mundo; pero hay un principio básico: todo aquello que apague la vida espiritual es del mundo. El mundo elimina nuestro celo por la oración, nos roba el interés de leer la Palabra de Dios y nos impide testificar y proclamar nuestra fe delante de los hombres. Todo lo que nos impide acercarnos al Señor y confesar que creemos en Él es parte del mundo. El mundo es el ambiente que ahoga y seca a una persona; es cualquier cosa que disuade al hombre de amar y de anhelar al Señor con todo el corazón. Aquí vemos un principio muy importante: el mundo reprime nuestra inclinación espiritual. Debemos rechazar todo lo que apague nuestra vida espiritual.<o:p></o:p>
Algunas personas dicen: "Esto no es pecaminoso. ¿Por qué dice que es mundano?" Muchas cosas parecen buenas, pero después de tocarlas una o dos veces, reprimen el fuego que tenemos por dentro, debilitan nuestra conciencia y secan paulatinamente el deseo de leer la Biblia. Aunque tengamos tiempo, no deseamos leer. Después de participar en tales cosas nos sentimos vacíos y no somos un testimonio ante los hombres. Quizás esos asuntos no sean pecado, pero apagan nuestra vida espiritual. Todo aquello que apague nuestra vida espiritual es del mundo, y debemos rechazarlo completamente. Neguemos la vida del alma (mente, emoción y voluntad) y sigamos al Señor, como discípulos.<o:p></o:p>
W. Nee<o:p></o:p>
Jesús es el Señor!<o:p></o:p>
La iglesia en Armenia<o:p></o:p>