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03-Feb-2010, 03:30
Las dos condiciones para obtener victoria
Romanos 7:24 ¡Miserable de mí! ¿quién me librará del cuerpo de esta muerte?<?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p></o:p>
Gálatas 2:20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí...<o:p></o:p>
Una cosa es decir que no podemos lograrlo, y otra cosa es cesar de intentarlo. ¿Han visto que existen estas dos cosas? La primera condición para obtener victoria es comprender que no podemos lograrlo; y la segunda es desistir de intentarlo. Si admitimos que no podemos lograrlo y cesamos de intentar, venceremos.<o:p></o:p>
Desafortunadamente todavía tratamos de lograr cosas por nosotros mismos. ¿Qué significa tratar de lograrlo? Permítanme tomar la ira como ejemplo. Suponga que usted es una persona que se enoja fácilmente y que no puede controlar su ira. Cuanto más lo intenta, más fracasa. Usted sabe con certeza que no tiene manera de controlar su mal carácter, y sin embargo, trata de hacerlo. ¿Qué hará después? Tratará de ser más cuidadoso al hablar. Luego hará lo posible por evitar a las personas con las que no se lleva bien. Cada vez que esté a punto de perder la paciencia, hará lo posible por controlarse. Tratará de controlarse con más oraciones. ¿Qué es esto? Esto es ser incapaz y al mismo tiempo tratar de hacer cosas. Por un lado no puede lograrlo, pero por otro, sigue tratando de realizarlo. Esta clase de persona nunca vencerá. Nunca podrá llegar a decir: "Con Cristo estoy juntamente crucificado".<o:p></o:p>
Los versículos del Nuevo Testamento son tomados de la Versión Recobro del Nuevo Testamento. "Palabras del ministerio" proviene de La vida que vence, escrito por Watchman Nee, págs. 68-70. Ambos son publicados por Living Stream Ministry, Anaheim, CA. Los versículos del Antiguo Testamento son tomados de la versión Reina Valera 1960.<o:p></o:p>
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Aguas refrescantes 3 de Febrero<o:p></o:p>
“Vi entre los despojos un manto babilónico muy bueno, y doscientos siclos de plata, y un lingote de oro... lo cual codicié y tomé”. Josué 7:21.<o:p></o:p>
El principio babilónico consiste en aparentar algo, con miras a recibir gloria de los hombres. Cuando Acán tomó el manto su único motivo debe haber sido el poder vestirse con él y adornarse para sobrepasar a los demás. Encontramos en el Nuevo Testamento un pecado similar cuando Ananías: y Safira ofendieron a Dios, mintiendo al Espíritu Santo. Su devoción al Señor era parcial pero querían aparentar que era total. Querían que otros pen­saran que ellos amaban al Señor con un gran amor. Estaban aparentando una posición que no era real. '<o:p></o:p>
Este es un gran peligro para los hijos de Dios: aparentar que somos espirituales. Cada vez que, en asuntos espi­rituales, nos colocamos una vestimenta que no combina con nuestra verdadera posición, estamos dejando de ser verdaderos adoradores, y ponemos en la práctica el princi­pio babilónico. El Padre busca a aquellos que con sencillez le adoren en espíritu y en verdad.<o:p></o:p>
W. Nee<o:p></o:p>
Jesus es el Señor!<o:p></o:p>
Literatura disponible en:<o:p></o:p>
corpocri@yahoo.com (corpocri@yahoo.com)<o:p></o:p>
laiglesiaenarmenia@yahoo.com <o:p></o:p>
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