David Mandel

Judíos antisemitas
Por David Mandel

24 de Agosto, La película “Gentleman’s Agreement” (Acuerdo de Caballeros) ganó 3 premios Oscar en el año 1948: a la mejor película del año, al mejor director (Elia Kazan) y a la mejor actriz secundaria (Celeste Holm). El título de la película se refiere a un acuerdo informal, no escrito, en este caso el antisemitismo existente pero no abiertamente expresado que regía en Estados Unidos hasta hace algunas décadas, por el cual las universidades limitaban el numero de estudiantes judíos y clubes y hoteles no aceptaban judíos. Este tipo de antisemitismo ha sido hoy reemplazado por el odio (a veces mortífero) de individuos de ultra derecha, extrema izquierda y musulmanes fanáticos.

La trama de la película gira alrededor de un periodista que finge ser judío para experimentar en carne propia el antisemitismo y escribir un artículo al respecto.

Lo que más me impactó de la película no fue el antisemitismo de los no judíos sino el antisemitismo expresado por un personaje femenino que había ocultado su condición de judía para conseguir trabajo, pero que se oponía a que otros judíos trabajasen en la misma firma, atribuyéndoles características negativas.

Bert Katznelson (sionista socialista 1887 a 1944) escribió lo siguiente acerca de los judíos que odian a su pueblo: “¿Existe otro pueblo en la Tierra tan retorcido emocionalmente que considera que todo lo que su nación hace es despreciable y odioso, mientras que cada asesinato, violación, robo cometidos por sus enemigos llena su corazón con admiración?”

Katznelson escribió ese párrafo hace ya casi cien años, pero, si viviese hoy y leyese el periódico Haaretz o las declaraciones de judíos (incluyendo judíos israelíes) que expresan odio a Israel, apoyan la campaña BDS contra el Estado Judío, y se identifican con la narrativa palestina, lo volvería a escribir.

Theodor Lessing escribió en el año 1930 un libro titulado “Der jüdische Selbsthaß“, (El Auto-odio Judio). Allí trató de explicar la prevalencia de intelectuales judíos que incitan al antisemitismo y denigran el judaísmo. Si también él viviese hoy, reemplazaría la frase “denigran el judaísmo” con “demonizan el Estado judío.”

En realidad, llamar “Auto-odio Judío” al antisemitismo de personas de origen judío, no es una descripción adecuada, ya que esos individuos, lejos de odiarse a sí mismos, se enorgullecen de su liberalismo, progresismo e identificación con los enemigos de Israel. Es cierto que están consumidos por el odio, pero ese odio no es a sí mismos sino a todos los otros judíos, disfrazando, en muchos casos, su antisemitismo, bajo la máscara de anti-sionismo.

Un reciente ejemplo son los 240 intelectuales judíos e israelíes que enviaron una carta al Parlamento de Alemania, protestando las acciones de ese gobierno contra la campaña BDS, calificándolas de ataques contra la libertad de expresión. Entre los firmantes estaba Noam Chomsky, defensor de negadores del Holocausto, que llama “campo de concentracion” a Gaza, y apoya las acciones de Hizballah.

Otro ejemplo. A Bernie Sanders, candidato a la presidencia de los Estados Unidos, en su campaña anterior no le pareció suficiente citar los números inflados por Hamás de palestinos que murieron en la guerra iniciada por Hamas en el año 2014, sino que, por iniciativa propia, la dobló. Ha declarado que su primer acto como presidente será renovar el acuerdo con Irán que permitirá a la República Islámica realizar su sueño de destruir Israel con bombas nucleares.

Kenneth Levi, un psiquiatra de la Universidad de Harvard, dice que los judíos antisemitas están motivados por dos causas:

a) El Síndrome de Estocolmo, por el cual segmentos de una población que es criticada y condenada adoptan las opiniones y prejuicios de quienes los odian.

b) La psicodinámica de niños maltratados que se culpan a si mismos, se consideran “malos” y merecedores de castigo, y tienen fantasías de que si son “buenos” ya no recibirán maltratos.

Hay muchos estudios de psicología social que tratan de explicar el caso de los judíos antisemitas. Una teoría sostiene que esas personas tratan de distanciarse porque conscientemente o subconscientemente aceptan las opiniones negativas acerca del judaísmo, y de los judíos que tiene la mayoría de la población. Otra explicación es su deseo de mejorar su estatus social y académico.

El judío antisemita adopta la definición de ser judío del no judío antisemita y considera que su “lamentable” identificación como judío o sionista afecta su éxito y su aceptación por la sociedad. El camino a la aceptación general y al éxito está pavimentado con el odio a su pueblo de origen.

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