Manifestantes en Líbano cantan en coro ‘Baby shark’ a un bebé

En medio de las manifestaciones que han sacudido a Líbano desde el 17 de octubre se han dado una serie de situaciones poco comunes, entre ellas las de un grupo de protestantes cantando a coro la canción infantil “Baby shark” a un bebé que se encontraba en un coche.

Las manifestaciones en el Líbano han alcanzado su cuarta jornada consecutiva de una forma masiva contra un Ejecutivo corrupto y una crisis económica innegable. Las tensiones en la calle son elevadas, pero en ocasiones ocurren gestos que nos recuerdan la importancia de los valores humanos ante momentos difíciles.

Fue en el distrito de Baabda, al sur de Beirut. Una multitud de manifestantes se encontraban causando revuelo cuando una madre pidió que se comportasen, pues en su coche llevaba a un bebé y le estaban asustando. Lejos de molestarse por esta interrupción, los civiles iniciaron una coreografía improvisada mientras cantaban Baby Shark, el himno de los más pequeños en todo el mundo.

Las redes sociales no tardaron en hacerse con el vídeo, de manera que éste se difundió en cuestión de minutos. “Incluso mi marido vio lo ocurrido antes de que yo llegase a casa para poder contárselo”, ríe la madre.

Una economía débil

Pero esto es solo una anécdota puntual en un momento turbulento para el Líbano. Cientos de miles de personas llevan tiempo exigiendo reformas y cambios gubernamentales. Las manifestaciones se iniciaron a raíz de que el gobierno libanés anunciara nuevos impuestos propuestos para los residentes, incluido un cargo de 20 centavos por día por el protocolo de voz sobre Internet (VOIP), una función en WhatsApp que permite a los usuarios hacer llamadas con una conexión a Internet en lugar de una línea telefónica.

El asunto de la plataforma ha sido la gota que ha colmado el vaso ante un gobierno que los manifestantes califican de sectario. La deuda paralizante ha estancado el crecimiento económico del país y ha impedido que muchos ciudadanos accedan a los servicios básicos.

Gracias a la presión de los civiles, el gobierno se ha visto empujado a abandonar las medidas, recortar los salarios de los funcionarios y aprobar un presupuesto para 2020 que podría permitir miles de millones de dólares en donaciones internacionales prometidas. Por el momento, sin embargo, el primero ministro Saad al – Hariri se ha negado a renunciar a su cargo.

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