Mi opinión personal por David Mandel

No veo diferencias fundamentales entre el programa político del Likud y el de Azul Blanco. La campaña electoral fue basada en cuestiones personales. El nuevo gobierno que se formará, sea de coalición entre los dos partidos mayoritarios (la alternativa más práctica y justa) o un gobierno de Azul Blanco, continuará la política exterior de Netanyahu.

Aunque considero que Netanyahu ha sido un excelente Primer Ministro, creo que «suficiente es suficiente». Netanyahu, estoy convencido, será considerado un gran primer ministro por la historia, pero en una democracia debe haber cambio periódico de líderes. Alguien dijo, y tiene razón, “los políticos son como los pañales de los bebes”, ambos deben ser cambiados periódicamente.

Es para mí una satisfacción ver que la gran mayoría en Israel es de centro, sea centro izquierda o centro derecha. Los extremos son una minoría, como lo demostró el hecho de que Otzma Yehudit, de extrema derecha, no obtuvo el mínimo de votos necesario para entrar a la Knesset, y que Meretz (bajo el nombre de Unión Democrática) recibió solo el 4.34% de los votos, con los cuales sus cinco representantes constituyen el partido más pequeño de la Knesset.

Tampoco vote por Azul Blanco pero creo que sus dirigentes son gente decente, no corrupta, sionistas sinceros, que continuarán la política social, económica y exterior del gobierno de Netanyahu.

Respecto a los partidos religiosos, yo considero que debemos nuestra supervivencia milenaria a la religión y a la tradición, pero estoy a favor de que la comunidad ultra ortodoxa no se limite a exprimir dinero del Estado para sus instituciones y que no insista en hacer obligatoria su versión del judaísmo, sino que contribuya a la sociedad y al país, incluyendo que sus niños estudien en sus colegios las materias básicas (matemáticas, ciencias, ingles), que un mayor porcentaje de ellos trabajen, y que sus jóvenes no estén exceptuados de hacer servicio militar.

Todo eso será más factible de lograr si los dos partidos mayoritarios, Azul Blanco y Likud forman una coalición, (aun si es al precio de enviar a Netanyahu al retiro) sin los dos partidos ultra ortodoxos.

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