Una gran parte del pueblo palestino desciende de trabajadores inmigrantes

No escribí el libro para privar a los palestinos del derecho a un estado», aclaró la autora 
(Ynet)

¿Los palestinos llegaron al país antes que los judíos? La historiadora Rivka Shpak-Lisak publicó el libro «Cuándo y cómo los árabes y musulmanes emigraron a Israel».

A pocas semanas de las elecciones la historiadora Rivka Shpak Lisak publicó un libro de relevancia política: «Cuándo y cómo los árabes y musulmanes emigraron a Israel», una investigación exhaustiva sobre la época del mandato británico que derriba mitos sobre los que se construyeron premisas de la narrativa palestina.

«No escribí el libro para negarles a los palestinos el derecho a un Estado, sino para refutar el discurso que afirma que los palestinos son los residentes más antiguos del país», explicó la escritora en una entrevista a Ynet+.

Según el libro de Shpak Lisak un gran porcentaje de los árabes que residen en el Gran Israel son en realidad hijos inmigrantes que llegaron durante el mandato británico en diversas formas: mano de obra proveniente de Egipto, inmigrantes ilegales de Siria y Líbano, e incluso 35.000 personas trasladadas desde la ciudad siria de Hauran.

-En función de estos datos, ¿es posible reafirmar la existencia de un pueblo palestino? Hay un pueblo palestino. Es una identidad de la población árabe y musulmana que emigró a Israel, como describí en el libro. Una gran parte de ellos son inmigrantes o descendientes que se infiltraron ilegalmente en el país desde países árabes e islámicos en busca de mejores oportunidades de empleo. Esos niveles de vida fueron creados en el país gracias a inversores judíos, organizaciones cristianas, el movimiento sionista, inmigrantes judíos que trajeron capital y el gobierno británico de eses tiempos.

-¿Cuál es la solución ideal para el conflicto? -Como el pueblo judío volvió gradualmente a su tierra, respaldado por la declaración Balfour, la Liga de las Naciones en 1920 y la resolución de la ONU en 1947, entre el mar y el río Jordán viven dos pueblos y no hay más remedio que dividir el país en dos estados. No escribí el libro para privar a los palestinos del derecho a un estado, sino para refutar un discurso instalado desde hace mucho tiempo. La propaganda palestina busca socavar la afinidad histórica del pueblo judío por la tierra que llaman «Palestina».

-¿Crees que es una visión compartida con el pueblo palestino? -A través de la UNESCO, que tiene muchos representantes y aliados, los musulmanes ya han privado al pueblo judío de la tumba de Raquel e ignoraron el hecho histórico de que alguna vez hubo un gran Templo en la zona del Monte del Templo. Así no se comporta alguien que cree en una solución de dos estados.

-¿Alguna vez pensó que la solución estaba cerca? ¿Es acaso posible? -Apoyé el Acuerdo de Oslo porque creía de buena fe que el liderazgo palestino había cambiado su enfoque y estaba dispuesto a conformarse con un Estado junto a Israel, y no con sus ruinas. Lamentablemente me ilusioné con que esta vez sí iba a ocurrir. Los árabes palestinos pudieron aceptar un estado propio ya en 1936 por recomendación de la Comisión Peel, pero rechazaron la propuesta y exigieron la abolición del Hogar Nacional Judío. A simple vista pareciera que se trata de un libro vinculado a ideas de derecha, ya que si los palestinos son tan inmigrantes como los israelíes no tienen ningún derecho privilegiado sobre la tierra. Pero este argumento es inaceptable para la autora: «No pertenezco a la derecha, siempre me vinculé a la izquierda, y estoy decepcionado con el liderazgo palestino al igual que con el ascenso al poder de la derecha en Israel, que creo que fue posible en buena medida por la desilusión que provocó Oslo.»


-En función del contenido del libro, y a pocas semanas de las elecciones, ¿cuáles cree que son las mejores opciones a futuro? -Como me definí inicialmente: toda mi vida pertenecí al campo de la izquierda sionista, e incluso fui miembro del kibutz en mi juventud. Desafortunadamente Avodá está en una crisis profunda y ha dejado de ser una alternativa de gobierno a la derecha. HaMajané HaDemokrati es una alianza nueva y pareciera que sus chances son extremadamente débiles. La única opción que posiblemente pueda reemplazar a la derecha es Kajol Lavan, quienes últimamente estuvieron hablando sobre un gobierno de unidad con el Likud. Si bien preferiría un gobierno con partidos de izquierda, parece un deseo poco realista y tal vez el gobierno de unidad sea una solución al contexto actual, con la esperanza de que la ultraortodoxia quede afuera y el estado pueda retomar su curso.

Fuente: YNetEspañol

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