El que esté libre de culpa que lance la primera piedra.

Y el pueblo tropieza siempre con la misma, a pesar de todas las pruebas que tenemos, es sorprendente la perdida de memoria a su favor de todos aquellos politicos que solo saben hablar mal de los demás, seguro que cada uno desde su visión tiene como una especie de patente de corso, establecen reglas para los demás y excepciones para ellos.

Creo que es un problema no solo de Israel, sino a nivel mundial, la gente a la hora de votar se deja seducir por cantos de sirena, olvida todo lo que se ha corrompido su partido y les vuelve a votar, seamos serios, usemos por una vez y sin que sirva de precedente la inteligencia, cualquier ciudadano de a pie, por un pequeño fraude a la hacienda pública o por llevarse una simple aceituna del saco, lo paga con creces, pero esta nueva hornada de politicos mundiales son como 007, tienen licencia para todo, solo que no olviden que quienes le votan, de alguna manera son cómplices del malhechor.

Aquí algo tiene que cambiar, visto que es imposible que con el voto se haga justicia, se debe crear un nuevo lenguaje politico: «nosotros robaremos menos que ellos» por lo menos se ajustaría más a la realidad y el engaño sería menor.

Y es que uno llegado a estos casos, se encuentra siempre con la misma disyuntiva: ¿A quien voto? dice un viejo dicho español que: «En el país de los ciegos el tuerto es el rey» y nosotros nos hemos acostumbrado a votar al tuerto, porque no tenemos la madurez suficiente para buscar nuevos horizontes, nuevas propuestas y expectatívas, los hacemos buenos sin serlo, no se lo merecen.

Eso de tirarse de cabeza al cajón para llevarse todo lo que se pueda, no es la consigna de unos pocos, es el santo y seña de todos, quien piense lo contrario se engaña a si mismo.

Francamente, siempre fui consciente de que el poder y la honestidad no son buenos compañeros, para llegar arriba tienes que ser corrupto y no existen excepciones.

Así que ya puestos y no encontrando a nadie honesto, no nos queda más que encumbrar al tuerto, no se puede poner en peligro la seguridad de un país porque sus gobernantes sigan los pasos de «Alí Babá y sus cuarenta ladrones» porque insisto, todos maquinan igual, todos quieren que el director de su banco les felicite y les pongan la alfombra cuando lleguen a la oficina, incluso cuando ya no estén el poder, porque en un breve espacio de tiempo el numero de dígitos en la cuenta se hizo interesante para siempre.

Así que basta de lanzar piedras al tejado del vecino, que más temprano que tarde, tu estarás en el mismo lugar, tu tienes un precio y te vas a vender al mejor postor.

Mientras tanto el mundo sigue girando y el que manda sigue robando, sea de izquierdas o de derechas, todos son unos simples mangantes, solo que algunos el tiempo que les sobra hacen cosas buenas para su país.

Y como el que vota no escarmienta, pues así nos va, cuando se dará cuenta el pueblo que en sus manos está el premiar o castigar la labor de quienes nos gobiernan, termino con el encabezado: «El que esté libre de culpa que lance la primera piedra’, pueden engañar a muchos, a un servidor núnca.

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