Hezbolá: una amenaza que desestabiliza Oriente Medio ante la pasividad de la ONU –

El pasado jueves el Consejo de Seguridad de la ONU prolongó el mandato de la UNFIL en el Líbano, la misión de cascos azules que debe interponerse entre Israel, el propio Líbano y, sobre todo, la milicia terrorista Hezbolá.

Sin embargo, en Israel hay una preocupación creciente sobre las cada vez mayores capacidades de la organización terrorista –señalada como tal tanto por la Unión Europea como por Estados Unidos–, que la misión de la ONU no está consiguiendo disminuir.

Un ejército paralelo

Durante los últimos años el poderío militar de Hezbolá, un auténtico ejército paralelo completamente fuera del control de las fuerzas militares del Líbano, ha crecido considerablemente. Una de las razones ha sido su intervención masiva en la Guerra de Siria, donde han adquirido una valiosa experiencia de combate, así como también en Irak o incluso en Yemen, escenarios en los que está combatiendo al servicio de Irán, el país responsable casi por completo de su financiación.

Otra, no menos importante, es que en los últimos años la organización no sólo ha adquirido un arsenal considerablemente mayor, sino que éste ahora está compuesto por armas considerablemente más modernas y sofisticadas.

Así, según denuncia Israel, Hezbolá dispone actualmente de unos 100.000 misiles y se ha embarcado en un programa de desarrollo de misiles de precisión con los que podría atacar objetivos en Israel y causar bajas civiles a una «escala masiva».

«Tenemos muchos más misiles»

El propio líder del grupo terrorista, Hassan Nasrallah, admitía este verano que «tenemos muchos más misiles y también tenemos misiles precisos. Antes éramos capaces golpear objetivos al sur de Haifa –la tercera ciudad de Israel, al norte del país–, hoy, si Israel tuviese objetivos al sur de Eliat –el puerto en el mar Rojo de Israel y su ciudad más meridional– entonces también podríamos golpear allí. Todo Israel está al alcance de nuestros misiles«, decía en una intervención en su propio canal de televisión.

Más allá de estas amenazas lanzadas desde la cúpula de la organización terrorista, los expertos israelíes coincide en que actualmente la capacidad militar de Hezbolá es mayor que la del propio ejército regular del Líbano, con lo que en la práctica controla el sur del país.

Civiles como escudos humanos

Lo peor es que buena parte de este arsenal ha sido escondido en localidades del sur del Líbano entre la población civil, de forma que los habitantes de la zona están sirviendo de escudos humanos de las actividades terroristas de Hezbolá.

De hecho, las fuerzas armadas israelíes en la zona conocen perfectamente la infiltración de Hezbolá: el autor de este reportaje ha sido testigo presencial de cómo un oficial del ejército explicaba desde un puesto cercano a la frontera cuántos terroristas había en cada una de las aldeas a la vista, para mostrar después su frustración a los periodistas presentes porque, obviamente, no podían hacer nada.

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Localidades del sur del Líbano infiltradas de terroristas de Hezbolá | C.Jordá

En los últimos tiempos una novedad ha venido a aumentar la tensión y la preocupación en esta frontera: la construcción de un sistema de túneles a través de la frontera –a imagen y semejanza de los que Hamás construye en Gaza– que las fuerzas armadas israelíes descubrieron y desmantelaron en diciembre del año pasado, lo que no sólo es una evidente agresión al país hebreo, sino también un claro incumplimiento de las resoluciones de la ONU.

Un fracaso

De hecho, en realidad es difícil calificar la misión de Naciones Unidas en el Líbano como otra cosa que un fracaso, tal y como un vídeo publicado los últimos días expone de una forma tan gráfica como contundente: soldados que son agredidos por una turba de terroristas y que no son capaces siquiera de defenderse, dado que las condiciones en las que pueden desarrollar su misión se lo impiden.

Lo cierto es que las condiciones en las que los 10.000 hombres de la UNIFIL –entre los que conviene recordar que hay un millar de españoles– están constreñidos por un mandato tan limitado que no han hecho cumplir las propias resoluciones de la ONU que, recordémoslo, exigían el desarmen de los grupos armados dentro de Líbano, la salida de todas las fuerzas militares extranjeras de la zona y acabar con las intervenciones foráneas en la política interior libanesa.

El mandato de la ONU ha sido renovado esta misma semana, pero en la propia resolución aprobada por el Consejo de Seguridad se reclamaba modificar las condiciones en las que se desarrolla. Sin duda alguna, si no hay un cambio en ese sentido la ONU seguirá siendo un mero testigo pasivo de cómo una organización terrorista con su propio ejército pone en riesgo todo Oriente Medio con una escalada militar que, hoy por hoy, tiene consecuencias imprevisibles.

Fuente: Libertaddigital

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