Y llegaron los árabes

Jerusalén, 18 sep (EFE).- «¡Que vienen los árabes!» ha sido la retórica espoleada por el primer ministro isralelí, Benjamín Netanyahu, para movilizar el voto de derechas. Y llegaron: la Lista Unida, que los representa, será previsiblemente la tercera fuerza parlamentaria y podría incluso -si hubiera gobierno de unidad- liderar la bancada de la oposición.

Su cabeza de lista, Ayman Odeh, podría llegar a ser el primer representante árabe con derecho a «asistir a las reuniones de seguridad» en la historia del país. Y quiere, aseguró hoy en una entrevista con la radio del Ejército.

A falta de los resultados de voto definitivos y de la decisión final para encargar la formación del próximo Gobierno de Israel, Odeh conoce las reticencias que esta situación supondría en el resto de la Cámara, mayoritariamente sionista.

Netanyahu intentó movilizar el voto alertando una y otra vez del aumento de la participación de esta minoría, que supone el 20% de la población y engloba a los palestinos que se quedaron dentro de Israel tras su creación en 1948 y sus descendientes, que denuncian una histórica discriminación institucional.

«Colmamos las urnas», ironizó hoy Ahmed Tibi, segundo de la Lista Unida, sobre el comentario que ya utilizó en la cita electoral de 2015 Netanyahu, asegurando que los árabes estaban yendo en masa a votar, la misma estrategia que repitió este martes.

Fue en esos comicios cuando los cuatro partidos (el comunista Hadash, el árabe laico Taal, la Lista Árabe islamista conservadora y el nacionalista Al Balad ) se unieron por primera vez en la historia en una candidatura y consiguieron 13 de los 120 escaños del Parlamento.

El pasado abril, optaron por separarse en dos listas, lo que les hizo perder apoyo que han recuperado en estas elecciones, cuyos resultados provisionales no arrojan un claro ganador ni mayoría de un bloque parlamentario, pero en los que los árabes serán con casi toda probabilidad la tercera fuerza.

Odeh ha reconocido hoy en la Radio del Ejército que apoyaría un Gobierno liderado por Beni Gantz, de la coalición centrista-derechista Azul y Blanco, si esta acepta algunas condiciones.

Sin embargo, este no le ha validado públicamente y parece decantarse por un Gobierno de Unidad con el Likud de Netanyahu. «No me mencionó (en su discurso de madrugada) y creo que es a propósito. Es el resultado de una década de deslegitimación en la política», dijo Odeh según el periódico Haaretz.

Netanyahu espera que los resultados confirmen el empate técnico entre Likud y Azul y Blanco para pronunciarse, pero dejó claro esta madrugada que rechaza «un Gobierno israelí que dependa de los árabes».

«Israel necesita un gobierno estable y fuerte, un gobierno sionista y comprometido con Israel como el estado nacional del pueblo judío», aseveró, y añadió que «no puede haber un gobierno que dependa de los partidos árabes antisionistas, partidos que cuestionan la misma existencia del estado, partidos que glorifican y honran a terroristas que matan a nuestros soldados y niños. No podemos aceptarlo».

De momento, el jefe del Ejecutivo en funciones tampoco ha mencionado a Gantz ni la propuesta de gobierno de unidad, por la que pugna el ultraderechista laico, Avigdor Lieberman, de Israel Nuestro Hogar, que no contempla otra opción.

La Lista Unida pidió durante la campaña derogar la Ley de Estado Nación judía, que considera relega a la minoría árabe a ciudadanos de segunda, ya que retira la cooficilidad de su lengua y solo reconoce a los judíos la capacidad de autodeterminación.

«Su logro (electoral) no debe medirse en el número de escaños, sino en la capacidad de él (Ayman Odeh) y de sus colegas para construir puentes hacia la corriente principal de la política y la sociedad israelíes. Es imposible continuar excluyendo y humillar para siempre al 20% del electorado», consideró el comentarista Nahum Barnea, diario del Yedioth Ahronoth. EFE

Laura Fernández Palomo: lavanguardia.com

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